Tus datos ya te están hablando. Solo falta escucharlos. En operación técnica casi nunca hay sorpresas. Los fallos “repentinos” no son tan repentinos cuando se mira la historia completa. Antes de una avería, siempre ocurre algo: una vibración que sube, una temperatura que baja más lento, un arranque que dura unos segundos de más, un equipo que trabaja fuera de horario. Los datos no predicen el futuro. Describen el presente con más precisión de la que permite la intuición. La diferencia entre reaccionar y anticiparse está en ver esas pequeñas señales antes de que se conviertan en un problema caro. La supervisión inteligente no sustituye a nadie. Solo amplifica lo que ya está ahí: las pistas que el sistema deja cada día. See more