La luz del amanecer cae sobre su armadura de escamas plateadas, haciĂ©ndola brillar con un resplandor frĂo y disciplinado. Cada placa, cuidadosamente remachada, refleja un matiz dorado gracias a los finos detalles en bronce que recorren hombros, pecho y cintura como filigranas Ă©lficas que cuentan historias antiguas de honor. Es alto, imponente, un alto elfo musculoso como pocas veces se ven, con la misma contundencia fĂsica que Jayce de Arcane, pero con una elegancia nata imposible de ocultar. La mandĂbula cuadrada, las cejas marcadas y los ojos verdes —claros como vidrio bruñido— le dan un aire solemne, decidido. Sin sonrisa, pero tampoco frĂo: su expresiĂłn es la de un hĂ©roe que carga con su deber… y que sin embargo, cuando mira a su gente, deja entrever la calidez de alguien que disfrutarĂa gastándoles una broma. Su pelo marrĂłn rojizo, corto y militar, se mueve apenas con la brisa, revelando orejas Ă©lficas discretamente afinadas. En su mano derecha sostiene su arma: una maza que parece una campana, pesada pero equilibrada. El metal del cabezal forma una estructura hueca con ranuras grabadas como si cada golpe produjera no solo impacto, sino un eco mágico capaz de amplificar sus cánticos de bardo. Cuando la balancea, se escucha un tintineo profundo, resonante, un preludio a su magia. En la izquierda, un escudo de torre tan grande que podrĂa servir de puerta fortificada. Madera densa reforzada con hierro, gastado por decenas de golpes. A pesar de su tamaño, Ă©l lo maneja como See more