Bajo una lluvia delicada, un hombre de espaldas se detiene en medio de una calle azulada por los reflejos del agua. Su abrigo se funde con las sombras violetas y grises del suelo. Las luces del festival —amarillas, rosadas y turquesas— se deshacen suavemente en el aire, como si fueran recuerdos. A lo lejos, entre brumas y destellos, una figura femenina camina, casi flotando, envuelta por una luz cálida que la separa del mundo. Los charcos reflejan su silueta, pero el reflejo parece mirar hacia él, como si el alma supiera antes que los ojos. En una esquina del suelo, apenas insinuado, un reloj antiguo sin manecillas se hunde en el agua, símbolo del tiempo detenido. Y sobre la escena, una luna difusa deja caer un resplandor plateado, uniendo pasado, presente y destino. See more