Una madre de mediana edad, de origen marroquí, con el rostro cansado pero cariñoso, está en una cocina cálida y ligeramente desordenada. Lleva un delantal manchado de harina y sostiene una cuchara de madera en una mano. Con la mirada suave y una sonrisa cansada, llama con voz dulce pero firme: "¡Nora, ven a ayudarme!". A través de la puerta entreabierta del comedor, se ve a una joven —Nora—, de unos veinte años, con el cabello recogido y ropa casual, girando la cabeza con expresión entre la sorpresa y la ternura, como si acabara de ser interrumpida en medio de otra tarea. La luz del atardecer entra por la ventana, bañando la escena en tonos cálidos de ámbar y dorado, creando un ambiente íntimo y hogareño. See more